La influencia del mundo de la impresión 3D en la mecánica y en la robótica

Los grandes fabricantes y ensambladores a nivel mundial tienen sitios específicos donde se diseñan y elaboran las piezas que luego utilizan. Por ejemplo, para hacer un Ferrari, las piezas ya están fabricadas en Italia y son enviadas a las distintas partes del mundo donde se comercializan estos autos para que luego puedan ser ensambladas.

Sin embargo la tecnología de la impresión 3D ha hecho la tarea del envío de las piezas mucho más sencillo, ya que ahora no es necesario enviar las grandes y pesadas piezas que solo se pueden enviar en barco y que tardan incluso meses en llegar a su destino final.

Ahora es tan simple como enviar un archivo por correo electrónico con el diseño tridimensional de las piezas y en el destino descargan e imprimen el archivo, obteniendo piezas perfectas y exactas con una precisión exactamente igual que las de la fábrica original.

Este nuevo método de envío permite darle mayor velocidad al proceso de ensamblaje pues no se tiene que esperar meses a que lleguen las piezas necesarias y disminuir los costos de fábrica, ya que se dejan de pagar los fletes de envío y los demás impuestos correspondientes.

La impresión 3D y la robótica

Los robots que cada vez se ven más humanos son poco a poco parte de la cotidianidad y esto se debe, en gran medida, a la impresión 3D que ha permitido crear piezas que simulan muy bien el cuerpo humano, como por ejemplo el rostro y las manos con sus miles de movimientos.

Otro gran avance es la impresión de ojos, los cuales lucen exactamente igual que un ojo humano y son insertados dentro del androide, dándoles apariencia cada vez más natural.

Sin embargo la robótica no se trata solo de hacer maquinas que parezcan humanos, también se trata de ayudar a los humanos a superar dificultades a través del uso de la ciencia, por eso, dentro de los numerosos avances, también se han creado prótesis robóticas que son capaces de responder a estímulos nerviosos y tener movimientos completamente naturales.

Y es que en el mundo de la impresión 3D se puede llevar a la realidad cualquier cosa que una persona sea capaz de imaginar, por eso es que no hay que ponerle límites al futuro pues ya lo estamos viviendo y como bien decía Walt Disney “camina hacia el futuro”.

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